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De pronto vino la noche a dormir entre nosotros. De nada sirvió la resistencia que opusimos. Poco a poco fue llenando cada espacio cada intersticio posible. Todo lo cubrió de sombras y fantasmas.
De pronto llegó la noche. Vino a apagar nuestro día eterno,e a llevarse nuestro mayor tesoro: la riqueza inmensurable de quien nunca temió a los baches del camino - ni aún a la muerte porque la muerte era algo lejano que habría de llegar un día igualmente lejano . "¡y nos hallará dormidos!" -
De pronto llegó la noche... quiso, en nuestra cama, hacerse un nido...
pero no será esta noche la que permanezca durmiendo entre nosotros. Acaso otra. La siguiente, tal vez. No esta noche!
Volveremos a encender el día eterno con la luz de tus ojos con la luz de mis ojos con la luz de nuestros hijos.
Volveré a encender para ti ese día eterno con todas las mañanas que aún no se han perdido.
José L. Dasilva N
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